Inspirado por su hermano Jeremy, que tiene síndrome de Down, Nathaniel Diskint fundó Cohome, una organización sin fines de lucro con sede en Morristown, New Jersey, con el objetivo de crear un hogar donde Jeremy pudiera vivir de forma independiente entre adultos con todo tipo de capacidades. La visión de Nate era crear un lugar donde los adultos con discapacidades o que necesitaran ayuda económica para acceder a una vivienda pudieran convivir en un entorno compartido, en el que todos contribuyeran a generar un sentido de comunidad.
Eliminar los estereotipos sobre la discapacidad y crear una comunidad
El último proyecto de Cohome se encuentra en Morristown y ha requerido una importante renovación de una casa de estilo victoriano que necesitaba reparaciones. La casa se está renovando para convertirla en una vivienda compartida para 10 personas, en la que los ocupantes tendrán sus propias habitaciones y compartirán baños, cocinas y zonas comunes. La planta baja cuenta con 2,275 pies cuadrados de espacio comercial que podría ofrecer oportunidades de empleo a los residentes.
Diskint explica que existe la creencia de que las personas con discapacidades necesitan servicios clínicos, pero, como él mismo dice, "hay muchas personas normales que también tienen síndrome de Down, autismo, parálisis cerebral o cualquier otra discapacidad, y merecen los mismos derechos que el resto de nosotros para vivir en entornos normales e integrarse en sus comunidades".
La organización se asoció con New Jersey Community Capital, una institución financiera sin fines de lucro dedicada al desarrollo comunitario y comprometida con la promoción de oportunidades en comunidades desfavorecidas, para conseguir una hipoteca que permita la compra de la vivienda, pero Cohome dependía del apoyo de la comunidad para ayudar a sufragar los costos de la reforma.
Una red de apoyo conduce a un nuevo techo
Diskint comenta que la casa servirá como modelo de vivienda inclusiva, con muchos visitantes que participarán en actividades educativas, comidas compartidas u otras actividades. Eso es emocionante. Sin embargo, había un problema: el techo.
"Tener un programa increíble es fantástico, y estamos muy agradecidos por haber ganado premios y obtenido financiación para lograrlo", afirma, "pero por muy bueno que sea un programa, no importa si tienes un cubo para juntar agua de goteras en el pasillo".
Según Diskint, su red es sólida, y cuando uno de los padres de los ocupantes se enteró de la necesidad de un nuevo techo, se puso en contacto con un amigo que es gerente de territorio de GAF. Después de conocer el programa de subvenciones comunitarias de GAF, en Cohome supieron que tenían que solicitar ayuda.
Como explica Diskint, "cuando [el padre] se enteró de que estábamos pensando en poner un techo nuevo, dijo: 'Déjame ver si puedo ponerme en contacto con mi amigo y si se puede hacer algo al respecto. Sabiendo que estás muy cerca de nosotros, sería genial ponernos en contacto'".
Una comunidad se une para ayudar
La necesidad de un nuevo techo se abordó rápidamente a través de la iniciativa GAF Community Matters, que dio lugar a la donación de tejas Camelot® II de GAF para restaurar la histórica casa victoriana. Las tejas se seleccionaron en consulta con el arquitecto del proyecto para mantener el carácter histórico del edificio.
"Se parecen un poco a la pizarra", explicó Scott Boan, propietario de Vanguard HRG, la empresa que dirigió la instalación. "Se enviaron al arquitecto varias opciones de GAF... y consideraron que esta era la que mejor funcionaba".
Trabajar en la estructura de 1880 en el distrito histórico de Morristown planteó desafíos únicos, entre ellos lidiar con la construcción original. "Todo el día", señaló el contratista cuando se le preguntó por las dificultades. "Prácticamente todo lo que hacemos ha sido un desafío. Las chimeneas nos han dado mucho trabajo, el techo de dos capas de madera contrachapada debajo, sin lengüetas ni ranuras... así es como solían hacerlo".
A fin de equilibrar los estándares modernos de techado con el mantenimiento del carácter de la casa, el equipo trabajó para incorporar elementos tradicionales. "Intentamos utilizar materiales históricos, materiales que se utilizaban en el pasado, como el cobre", contó. "Las tejas Camelot® II tienen un aspecto antiguo muy característico. El cobre se utiliza en los valles y alrededor del manguito de la tubería".
Vecinos ayudando a vecinos
Cuando se le pregunta cómo en Cohome decidieron la ubicación en Morristown, muy cerca de la sede central de GAF, Diskint explica los factores que se tuvieron en cuenta.
Esto incluye estar ubicados en una zona céntrica, poder ir andando a tiendas de comestibles, cafeterías, lugares de trabajo y a las infraestructuras comunitarias. Morristown obtuvo una puntuación alta en todas esas áreas.
También es importante que los residentes puedan aprovechar fácilmente las ofertas de la comunidad, y esta casa histórica era fundamental en muchos aspectos.
Cuando se le preguntó sobre la remodelación de una casa que sirve de modelo para la inclusión de las personas con discapacidad, Boan reflexionó sobre el propósito de la casa: "Estamos agradecidos de poder trabajar en la casa y ayudar. Ver a los residentes subir y bajar de sus autos cada día, tener un lugar donde pueden ser ellos mismos, contar con un hogar y no tener que depender de nadie para que los cuide, realmente me llena el corazón".
Este proyecto tiene un significado especial para Jeremy, quien simplemente afirmó: "Es mi hogar y me encanta".
Cohome comenzó la restauración tras llegar a un acuerdo con el propietario y emprendió el largo proceso de reparación. Gracias a la ayuda de miembros de la comunidad como GAF, Cohome pronto hará realidad su visión de proporcionar viviendas inclusivas y equitativas para personas con todo tipo de capacidades.
Obtén más información sobre cómo GAF apoya a las comunidades en las que viven y trabajan los miembros de su equipo a través de la iniciativa GAF Community Matters.